Veintitrés
Publicado el abril 1, 2012
CÓMO ES EL ANTEPROYECTO
Revolución cívica

Cuáles son los puntos principales del nuevo Código Civil y Comercial que regirá desde su sanción la vida de los argentinos. Adopción, fertilización asistida, alquiler de vientres, herencias. Debate y resistencias. .
La escena se repite al menos dos o tres veces por año en Friends, la popular serie estadounidense que todavía se emite a pesar de que terminó en el 2004. El hermano de Phoebe Buffay (Lisa Kudrow) en la ficción, Frank (Antonino Giovanni Ribisi) le plantea a su hermana si por favor ella puede gestar a los hijos que quiere tener con su novia, una persona varios años mayor que él imposibilitada de quedar embarazada. Phoebe acepta y se pasa nueve meses gestando a los trillizos que tendrán su hermano y su cuñada. Lo que en la serie norteamericana está planteado con humor es parte de la vida cotidiana en Estados Unidos y en algunos otros países. Aquí en la Argentina es conocido el caso de Florencia Trinidad (cuyo nombre artístico y con el que se hizo famosa es Flor de la V), que debió viajar a Estados Unidos para conseguir un vientre sustituto para sus mellizos. Un proceso parecido está atravesando la periodista y conductora televisiva Marisa Brel.
Podrá decirse que tanto Florencia de la V como Marisa Brel pertenecen a minorías. Es efectivamente cierto, pero pertenecen a minorías hasta hoy desprotegidas en el Código Civil vigente. Lo mismo vale para los pueblos originarios, castigados desde siempre y despojados no sólo de sus tierras sino también de sus derechos. De eso se trata la discusión del anteproyecto del nuevo Código Civil y Comercial, de la ampliación de derechos de las minorías, como lo expresó el mismo presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, el día que presentó la iniciativa junto con la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. Lorenzetti formó parte de la comisión de redacción del proyecto del nuevo Código, junto con la también ministra de la Corte Elena Highton de Nolasco y la prestigiosa jurista Aída Kemelmajer de Carlucci. Según contó el titular del máximo órgano judicial a Veintitrés (ver aparte), se trabajó durante un año y se consultó a más de 100 juristas para elaborar el proyecto.
El nuevo Código Civil (que se unirá con el Comercial) presenta novedosas variantes que cambiarán de acá en más la vida de los argentinos. Así planteado aparece como exagerado, pero si nos detenemos en varios de los artículos del anteproyecto veremos que muchas modificaciones son de avanzada y que vienen a regular situaciones que se dan de hecho y que no están contempladas en el viejo Código. Es más, como lo plantea Lorenzetti, se trata de una adecuación de la ley a situaciones privadas que suceden en forma cotidiana.
Mientras la discusión política de fondo se dará en el recinto del Congreso cuando se debata el proyecto, bien vale la pena repasar los artículos que regirán la vida de los argentinos una vez que se sancione el nuevo Código Civil y Comercial.
Divorcio. Lo que rige hasta hoy es una ley votada en 1987, que tuvo bastante resistencia principalmente de la Iglesia Católica. En ese entonces se hicieron concesiones que tienden a hacer engorroso el trámite de divorcio. El artículo 215 del Código Civil habla de tres años de matrimonio transcurridos antes de pedir su disolución. También, de una presentación conjunta de ambos cónyuges ante un juez siempre y cuando las causas de la solicitud fueran graves. La ley 23.515 de divorcio vincular sancionada durante la presidencia de Raúl Alfonsín, entre otras modificaciones, bajó a dos años dicho plazo. El nuevo Código facilitará las cosas y facultará a que uno solo de los cónyuges pueda iniciar el trámite sin tiempos de convivencia mínimos requeridos. Los desacuerdos en el convenio entre las partes no podrán condicionar la sentencia, que fallará según la premisa de que ninguna ley puede determinar si una persona debe vivir o no con otra. Como dijo Lorenzetti, “ninguna ley puede restituir lo que ya está roto”.
Adopción. Según datos del año 2010, en la Argentina existen más de 10 mil chicos en condiciones de ser adoptados y un número similar de parejas que quieren adoptar. El problema parece de fácil solución; sin embargo, adoptar suele ser un calvario para las parejas que lo intentan, hasta que incluso muchas de ellas desisten de hacerlo. La licenciada Aurora Martínez, coordinadora del Foro de Adopción para Padres Adoptantes e Hijos Adoptivos, reconoce que “hay parejas que esperan hasta diez años” para adoptar. “Lo que no se puede olvidar uno –plantea Martínez– es que hay una niñez atravesada por la pobreza. Mi lectura es que la asignación universal modificó bastante la situación y mejoró mucho, pero hay mucho por hacer porque los que entregan a sus hijos son de clases pobres”. Para Martínez, la traba que existe hoy es la Justicia y la falta de formación. Hoy en día existen trabas, como que los menores de 30 años no son sujetos pasibles de ser adoptantes. El proyecto que deberá tratarse en el Congreso está dirigido a que los adoptantes no deban pasar años a la espera de una resolución favorable y a sortear obstáculos en cuanto a los requisitos. Niños, niñas y adolescentes podrán ser adoptados por personas solas, convivientes y parejas del mismo sexo.
Maternidad subrogada o alquiler de vientres. Se trata de una real novedad y que también contará con alguna oposición de sectores conservadores y eclesiásticos. Lo concreto es que hasta hoy esa práctica no está permitida en el país. Como quedó dicho, Flor de la V debió realizarlo en Estados Unidos. Una pareja que hoy no puede concebir, por el motivo que fuere, debe visitar a un médico que haga el contacto en Estados Unidos (donde sí es legal en algunos estados) y desembolsar una cantidad importante de dinero que puede llegar a los 140 mil dólares. Eso restringe, y mucho, el acceso a esta práctica. En la Argentina, una de cada seis personas tiene problemas de fertilidad, lo que explica que en el último año se hayan incrementado las consultas por el alquiler de vientres, a pesar de que no es una práctica legal en el país. El nuevo Código regulará este sistema de maternidad subrogada, pero no permitirá que se transforme en una transacción comercial. Es decir, no podrá hacerse por dinero y las personas que lo realicen no podrán ofrecer su vientre más de dos veces.
Reproducción asistida. La legislación es relativamente nueva en este tema. En la provincia de Buenos Aires se ha hecho un gran avance con la sanción de una ley, que rige a partir de enero de este año, que permite a las parejas con problemas de infertilidad someterse de manera gratuita a un tratamiento. Respecto de la filiación, la reforma apunta al reconocimiento de la maternidad y paternidad como resultados de actos de voluntad procreacional, es decir, el implante de un embrión conlleva esa aceptación. La reproducción asistida es uno de los agregados más polémicos de la iniciativa. Será tomada como válida la existencia de una persona si tiene comienzo con la concepción en la mujer sea cual fuere el método, natural o por medio de material genético.
Contratos prenupciales. No existen en el país este tipo de contratos, y su vacío legal ha dado lugar a infinidad de maniobras que rozan incluso el delito. Empresarios que vacían sus empresas, testaferros, todo vale para evitar compartir bienes adquiridos con anterioridad a la unión conyugal. El régimen admitido en el país es el de bienes gananciales, que divide en partes iguales lo adquirido durante los años de matrimonio. Los contratos prenupciales no tienen ninguna validez legal. Con la sanción del nuevo Código, quienes vayan a contraer matrimonio podrán dejar los números en limpio en la escribanía antes de estampar su firma en el registro civil. Podrán designarse los bienes, su valuación, las deudas que pueda tener cada uno. Como facilidad y a fin de continuar con las cuentas claras, el patrimonio individual o conjunto podrá modificarse pasado el año de la boda.
Unión convivencial. Mucha agua ha tenido que correr bajo el puente para que se reconozcan los derechos de los concubinos. Años atrás, ni siquiera tenían derecho a una pensión jubilatoria, aun acreditando muchos años de convivencia. La legislación fue cambiando y resolviendo esos problemas, pero aun así existen vacíos legales que el nuevo Código intentará subsanar. Lo que propone el anteproyecto es que las parejas que hayan convivido dos o más años y que hayan formalizado dicha convivencia van a gozar de derechos comunes como la asistencia y de protección de la vivienda. Sea o no del mismo sexo, será considerada la pareja estable unida por el afecto. Ante la ruptura del vínculo, los beneficios obtenidos en común podrán dividirse.
Herencia. Si bien se mantiene, aunque flexibilizado, el régimen actual de sucesiones, se modifica la porción de herencia de la que se podrá disponer libremente. Hoy en día sólo un quinto de la herencia que no va a los herederos “forzosos” se puede dejar en un testamento. El nuevo Código aumenta a un tercio esa porción de bienes de la que se puede disponer.
Comunidades indígenas. Fueron despojados de sus tierras, asesinados y pisoteados sus derechos. Con los años y la lucha de quienes sobrevivieron al genocidio de los pueblos originarios se fueron restituyendo derechos. El proyecto tiende a dar cobertura a esas minorías para reconocerles la propiedad de sus tierras, la explotación de sus posesiones y los recursos naturales.
Comercial. Se incorpora al nuevo Código la defensa de los derechos de los consumidores. Es innegable la importancia que tienen los consumidores en el mundo moderno, no sólo son el motor de desarrollo de la economía, sino que se han transformado en un sujeto político importante, capaz de hacer tambalear gobiernos ante alguna medida injusta que los perjudica. El nuevo Código no sólo los incorpora sino que define el concepto de consumidor de bienes y servicios y les adjudica derechos para que no sean pasibles de prácticas abusivas.
Los consumidores han ido avanzando en la conquista de derechos, pero aun así todavía desconocen cómo se elabora un resumen de tarjeta de crédito o cómo se calculan los intereses sobre las compras. El anteproyecto plantea que las entidades bancarias estarán obligadas a ser más transparentes con las obligaciones contractuales y deberán brindar información periódica a sus clientes. El nuevo Código establece también que las disposiciones relativas a los contratos de consumo serán aplicadas también a los contratos bancarios.
Medios electrónicos. Ha ido en aumento la modalidad de compra por Internet sin que exista una regulación efectiva sobre esta práctica. Una encuesta revela que el 85 por ciento de la población mundial ha realizado al menos una vez una compra por Internet. En la Argentina esa cifra está en el 74 por ciento. La nueva normativa intentará regular y proteger al consumidor que utilice este medio, que tendrá 10 días para revocar un contrato realizado mediante un soporte electrónico.
Sociedades anónimas. Otra modificación que hace al desarrollo cotidiano de la actividad económica tiene que ver con las sociedades anónimas. El anteproyecto permite la constitución de sociedades de una sola persona, lo que facilitará la inversión y formación de pequeñas empresas, que son las que ocupan la mayor parte de la mano de obra del país.
En definitiva, de lo que se trata es de la ampliación de derechos y de protección legal de las minorías. No se trata, como se reflejó con las discusiones sobre el divorcio y el matrimonio igualitario, de promover los divorcios en masa ni dejar de procrear y empezar a alquilar vientres. Se trata de que las minorías que decidan hacerlo tengan una protección legal. Se trata, ni más ni menos, de adecuar la ley a situaciones que se dan de hecho.
Dalmacio Vélez Sarsfield redactó el anterior Código Civil en 1871. Duró hasta hoy. Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Aída Kemelmajer de Carlucci entrarán en la historia como la comisión que redactó el nuevo Código en 2012. Es de esperar que la nueva norma esté a la altura de los tiempos que corren.
Informe: Graciela Moreno y Jorge Repiso
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Conservadores, al contraataque
La Iglesia abrió al paraguas antes de tiempo. Apenas esbozados los primeros trazos del anteproyecto, salió a reclamar que se la consulte. Su preocupación mayor está dirigida a la fertilización asistida y a la maternidad subrogada. La página de la agencia católica AICA publica que el pasado 15 de marzo se desarrolló un coloquio de expertos y profesores en torno de la posible reforma. Las observaciones fueron varias, entre ellas, que no se tuvieron en cuenta principios ni costumbres del pueblo argentino y tampoco de la doctrina nacional en materia de relaciones de familia. El diario La Nación del 27 del mismo mes refleja aquella inquietud de la Iglesia. “No se conocen las posiciones de la Academia de Derecho, de la Universidad, de los colegios de abogados, de la Iglesia y de las demás confesiones que, en materia de familia y filiación, siempre tienen una voz autorizada”, dice el editorial, que también alude a la posición tomada por la Corporación de Abogados Católicos. Recordemos que la comisión designada para la redacción del proyecto consultó a innumerables profesionales durante un año de trabajo. La corporación tomó la bandera dos semanas antes que la Iglesia. En dos de sus párrafos, un comunicado dictaminó que “…la maternidad subrogada ha sido considerada inmoral por la mayor parte de nuestra doctrina… resulta inadmisible crear huérfanos artificiales, que es lo que ocurrirá si el comitente del niño fuera una sola persona”. La firma al pie del documento pertenece a Cosme Beccar Varela.
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Opinión
Unificación de los códigos
Por Eduardo Barcesat, Profesor titular consulto, Facultad de Derecho, UBA
La unificación de los códigos Civil y Comercial de la Nación, con más la legislación complementaria atinente a ambos cuerpos normativos, configura la concreción de un tema largamente anhelado por la dogmática jurídica. Como expresó en la presentación del anteproyecto el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, están dadas las condiciones objetivas –esto es, las político-institucionales– y las subjetivas –de participación y debate por los doctrinarios– para que no se frustre la magna iniciativa.
Como aún no hemos podido acceder al texto del anteproyecto, haré algunas reflexiones a partir de los anuncios periodísticos y de las palabras volcadas en la presentación. De aproximadamente 5.000 artículos que ostentaba la legislación previa, se pasa a un texto de 2.500 artículos, a los que se ha impreso unidad semántica y la mayor sencillez expositiva. Y esto es muy importante, porque para que las normas sean vivenciadas como obligatorias es menester que sean conocidas e incorporadas en conducta. Se amplían los espacios de la libertad y de la igualdad, concretas, se aceptan las diferencias, al que no piensa igual ni comparte las mismas creencias, dotando de un sistema jurídico que da cabida a “todos”.
Derechos humanos –llámeselos personales o personalísimos– que configuran instrumentos para tutelar la no intrusión de la tecnología en la vida privada de los seres humanos. Mayor autonomía de la voluntad, particularmente en lo que concierne a las relaciones de familia y filiales. Liberar de obstáculos la concreción y la disolución de las uniones, cualquiera sea la forma que invistan. No más exigencias de “culpas” o de “tiempos” para disolver vínculos que ya fueron deshechos en la vida material y cotidiana. El derecho, por fin se reconoce, no crea ni destruye vínculos afectivos.
Igual amplitud de la autonomía de la voluntad se incorpora en el campo de las relaciones jurídicas comerciales. Que ningún emprendimiento se vea imposibilitado por el riesgo de la inversión decidida. Regularizar nuevas formas de relaciones comerciales sin incurrir en la vieja rémora u obstáculo epistemológico de reducir las nuevas formas a las existentes –que nos vienen del derecho romano y que fueron presentadas como únicas e inmutables–.
Ya dijo la Presidenta que no habrá aprobación a libro cerrado. El anteproyecto debe convertirse en proyecto y luego será debatido en el Congreso. Criterio, por tanto, democrático y participativo. Entonces, enhorabuena.
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